SEIS SEÑALES DE QUE NO ADMINISTRAS BIEN TU DINERO

SEIS SEÑALES DE QUE NO ADMINISTRAS BIEN TU DINERO

¿Cómo es posible que a alguien que gana $3500 al mes le alcance para todo, incluso para irse de vacaciones, mientras que su vecino gana el doble y siempre pide prestado para terminar el mes? Porque no sólo depende de la cantidad que ganas, sino de cómo la administras.

Juan ha trabajado duro toda la quincena para recibir su salario. Va con alegría al cajero para cobrarlo y se siente rico por un momento. Al irse del cajero, entra al supermercado y hace algunas compras. Con el dinero que le queda, paga la electricidad de su casa, llena el tanque de combustible de su auto, va al banco para pagar su plan de telefonía y su servicio de televisión de paga. Con esto, su dinero se acaba… ¡Y aún le quedan 15 días para volver a cobrar y experimentar una vez más esa sensación de abundancia!

En los gastos de Juan no hay lugar para ahorros o inversiones. Vive de quincena en quincena.

Esta es la primera señal de que estás administrando mal tu dinero. Éste sólo pasa por tus manos.

Marta está en una situación parecida. A ella le pagan cada mes, así que su tiempo de espera es mucho más largo que el de Juan y mensualmente le toca vivir a base de préstamos. ¿Por qué tiene que pedir prestado para llegar a fin de mes? Cuando Marta recibe su pago, lo gasta a manos llenas. Compra cosas que no necesita, sale de fiesta y en pocos días sólo le queda el dinero estrictamente necesario. Entonces comienza la misma historia: pide dinero prestado a sus amigos y familia; usa sus tarjetas de crédito… En fin, Marta debe a todo el mundo y nunca le alcanza para pagar. Siempre necesita pedir prestado.

Esta es la segunda señal: tus gastos superan a tus ingresos. Por eso nunca te alcanza el dinero.

Pedro abrió una cuenta en el banco, destinada para futuras inversiones. Estaba muy motivado después de ver un video sobre educación financiera. En el primer mes redujo sus gastos y logró depositar sus primeros $1000. Y así lo hizo durante los siguientes tres meses. Pero al cuarto mes, Pedro calculó que ya tenía ahorrados $3000, y fue cuando todo cambió. No tenía ganas de ahorrar, sino de gastar, pues un cantante famoso llegaba a la ciudad y todos sus amigos asistirían a verlo. Y él no sería la excepción.

Tus ahorros nunca crecen, porque lo poco que ahorras lo gastas en las “necesidades” que puedan surgir. Esta es la tercera señal.

Carlos y su esposa María trabajan mucho y todos los días. Al parecer, mientras más trabajan y ganan dinero, más grandes se vuelven sus gastos, pues adoptan otros estilos de vida. Este es el cuento de nunca acabar. Han prometido a sus hijos que pronto se irán de vacaciones, pero éstas se han pospuesto durante los últimos tres años. No es que Carlos y María no quieren salir, sino que, simplemente, el dinero no les alcanza, ni siquiera para tomarse unos cuantos días de descanso, incluso en el mismo país en que viven. Toda su vida son cuentas y más cuentas que pagar.

Trabajas mucho, pero no te alcanza para salir de vacaciones. Esta es la cuarta señal: si llevas mucho tiempo posponiendo tus vacaciones, es momento de incluirlas en tu presupuesto.

Juana, amiga de María, hace todo lo contrario. Las vacaciones en familia nunca faltan. Cada año se toma un tiempo para irse de viaje a otros países, relajarse y visitar las tiendas a fin de comprar regalos para sus amigos. Sin embargo, Juana y su esposo están igual de estresados que Carlos y María, porque cuando regresan de las vacaciones tienen que trabajar para pagar el vino en la playa, el hotel en que se hospedaron, los regalos que compraron y las actividades que realizaron.

Cuando regresas de tus vacaciones te estresas porque necesitas ocuparte de pagar todas las deudas que adquiriste en esos “días de descanso”. Esta es la quinta señal de que algo anda mal con tus finanzas.

Con una sonrisa en los labios, Marcos susurra: “Lo hice, y no estoy en números rojos”. Ha formado su patrimonio neto y sus activos son más que sus pasivos. Marcos espera continuar así. Guarda con alegría sus resultados y no vuelve a tocar su ahorro sino hasta un año después.

Pero esta vez no tiene una sonrisa. El valor neto de lo que ha guardado se ha reducido considerablemente, debido a la inflación y a otros factores económicos, a tal grado que está a punto de caer en problemas financieros.

Tu valor neto se reduce con el tiempo. Esta es la sexta señal. Calcular tu valor neto cada tres o seis meses es la mejor manera de saber si te haces más pobre o más rico a lo largo del tiempo. Si aún no lo has hecho, conviene que empieces en este mismo momento, pues saber dónde estás en términos económicos es el punto de partida para mejorar tus finanzas personales.

Aquí señalamos únicamente seis señales, pero seguramente hay otras y quizá tú conozcas varias más. Sin embargo, todo esto sólo significa que puedes comenzar a dar el primer paso para recuperar tu salud financiera y económica, pues: “Todo viaje hacia el éxito se inicia con el primer paso”.