LOS VERDADEROS FUNDAMENTOS DEL AHORRO

LOS VERDADEROS FUNDAMENTOS DEL AHORRO

Mucha gente, quizá demasiada, y especialmente en internet, te habla de los requisitos “indispensables” para ahorrar, y algunos afirman que hasta para hacerte millonario, mediante el ahorro. Inclusive, muchos difunden la idea de que ahorrar es fácil y te proporcionan métodos, según ellos, infalibles para lograrlo, y hasta lo “garantizan”.

Pero toda persona con algo de sentido común nota que, como en todo, no hay nada fácil ni infalible. Es cuestión de disciplina, para lo cual necesitas estar dispuesto a disciplinarte, e investigación, para lo cual necesitas tiempo. Sin embargo, hay muy diversas formas de ahorrar y, aunque parezca una mentira, las posibilidades de convertirte en una persona rica, incluso millonaria, son completamente reales… siempre y cuando tú estés dispuesto a lograrlo.

Así, pues, he aquí una lista simple de los requisitos básicos para lograr un ahorro sustancioso y metódico para obtener riqueza y estabilidad y libertad financieras.

1. Disciplina. Ya lo dijimos arriba, pero nunca será suficiente repetirlo. Pero, ¿qué significa disciplina? Muy básicamente, es la disposición voluntaria a sujetarse a ciertas reglas. En el caso del ahorro, significa determinar la cantidad y la periodicidad con que debes separar dinero para lograr determinados fines. Seamos francos: la mayoría de las veces nos da flojera o, sencillamente, nos ponemos pretextos. Entonces, para lograr una disciplina efectiva, debemos primero deshacernos de malos hábitos que solamente nos impiden alcanzar el éxito, y no sólo en el ahorro, sino en muchas otras cuestiones.

2. Prevención. El requisito básico para prevenir es, aunque suene fácil, precisamente deshacerse de todos los malos hábitos que no te permiten avanzar, progresar. No significa sacrificar nada, sea tiempo, dinero o esfuerzo. Se trata, más que nada, de considerar las consecuencias de nuestras acciones. Tal como en la fábula de la hormiga y la cigarra, en la cual esta última prefería pasar todo el día cantando y “descansando”, mientras la hormiga sólo trabajaba, el ser humano debe considerar las consecuencias de todo lo que hace, o de lo que deja de hacer. Todo tiene su precio: si no ahorras, algún día “te darás de topes” por no tener un fondo monetario que te permita desde pasar una vejez sin apuros financieros hasta permitirte disfrutar de unas buenas vacaciones sin necesidad de endeudarte antes.

3. Decidir con fundamentos. Este concepto no implica otra cosa que tomar una decisión y hacer el máximo esfuerzo posible para mantenerla. Es decir, si decides comenzar a ahorrar, no te pongas pretextos para gastar esa cantidad, sea grande o pequeña, en artículos o “gustos” que no te dejarán ningún beneficio más que el bonito recuerdo de haberlos tenido o habértelos dado.

4. Olvido. Muchos consideran este término como una cualidad negativa, pero es todo lo contrario en el caso del ahorro. Significa, en términos prácticos, que debes olvidarte de la cantidad que has ahorrado durante un tiempo que tú mismo puedes determinar. La ventaja del olvido es que, muy posiblemente, en realidad no necesitas recurrir a tus ahorros para satisfacer alguna necesidad cotidiana, pues los verdaderos imprevistos llegan a requerir muchísimo más dinero del que tengas ahorrado. Por tanto, si ya decidiste guardar una cantidad quincenal o mensualmente, oblígate a “olvidar” ese dinero hasta que cumplas la meta que te has propuesto.

5. Costumbre. Como reza el viejo adagio, las costumbres se vuelven hábitos. Si adquieres la costumbre, de preferencia desde muy joven, de ahorrar, lograrás convertirla en un hábito muy positivo. Y no sólo para ti, sino para muchos otros también. Evidentemente, la “costumbre” de no ahorrar se basa en la falta de metas a corto o largo plazo, la carencia de ambición positiva para superarse y, de manera muy particular, en criterios equivocados. Explico: si te dices constantemente que el dinero que ganas no te alcanza más que para el gasto diario, nunca vas a ahorrar. ¿Por qué no te dices lo contrario? “No importa que gane poco. Si quiero, puedo ahorrar.” Las palabras son más poderosas que la espada, decían nuestros abuelos, y en años recientes, “Eres lo que piensas”.

6. Valentía. Los valientes no son los que arriesgan hasta la vida para conseguir algo, sea positivo o negativo. Se trata en realidad de no hacer caso y luchar contra los propios hábitos inadecuados que te impiden progresar, y no solamente en el sentido materialista. El crecimiento del ser humano no radica nada más en acumular riquezas, sino conocimientos, experiencia, buenas costumbres, las que te permiten ser alguien distinto, mejor en todos sentidos que los demás.

7. Trabajo. Es cierto, no siempre quien trabaja más es millonario. Seguramente conoces a personas que no lograron mucha preparación académica y, sin embargo, ves que tienen dinero. En realidad se trata, aunque parezca increíble, de trabajar con inteligencia, aprovechar las oportunidades que se presentan, imitar los ejemplos de personas que han logrado más con poco (aparentemente) esfuerzo. Si te das cuenta, para hacer algunas cosas eres muy bueno, al grado que las haces “hasta con los ojos cerrados”. Pero hay otras para las cuales incluso necesitas ayuda. Así ocurre siempre: depende solamente de la manera en que veas las cosas, el enfoque que des a determinada situación. Es decir, si ves una oportunidad de obtener dinero donde otras personas ni siquiera se han fijado, hazlo tú, pues, casi seguro, serás el “pionero” en esa actividad. Y en consecuencia, serás quien “abra camino” para los demás.

8. Pasión. De la misma forma en que, por ejemplo, tienes el “sueño” de convertirte en cantante o actor profesional para lograr fama y dinero, debes hacer con todo lo que hagas, en particular, el ahorro. Si consideras que ahorrar es sólo “algo más” en tu vida, no pasarás de guardar una cantidad que no te servirá para mucho. Pero si consideras el acto de prever, visualizar lo que representa una meta muy anhelada para ti, todo será más sencillo. De nuevo, se trata más que nada de reflexionar con toda honestidad y disposición s0obre tus metas y ambiciones.

Esta es solamente una lista de cualidades que muchos ahorradores poseen, pero que no son exclusivas de ellos. Aunque suene muy trillado, pero, si quieres, puedes. Todo reside en lo que desees verdaderamente lograr algo, sin hacerte ilusiones inalcanzables. Sé objetivo y pon en la balanza las ventajas y (lo dudo mucho) las desventajas de ahorrar. Verás que siempre, aunque incluso te digas lo contrario, el ahorro no tiene más que ventajas.