TIPOS DE CRÉDITO

TIPOS DE CRÉDITO

Digamos que eres el orgulloso propietario de una micro, pequeña o mediana empresa, y tienes la necesidad de realizar un pago que supera la cantidad de dinero que tienes en este momento. Tal vez necesites pagar sueldos, comprar mercancía, pagar impuestos, adquirir maquinaria, e incluso hacer modificaciones en tu local o empresa.

¿Qué puedes hacer?

Claro, ¡acudir a un banco y solicitar el crédito!

Pero, ¿qué tipo de crédito es el que más te conviene?

Las instituciones bancarias conocen muy bien las necesidades de los pequeños y medianos empresarios. Por eso ofrecen una amplia gama de opciones de crédito que se ajustan a lo que las Pymes requieren.

Aquí te explicaremos cuáles son las principales alternativas crediticias para que puedas determinar el tipo de crédito que más necesitas y te conviene.

Para empezar, tu necesidad prioritaria es contar permanentemente con dinero para cubrir los gastos cotidianos que genera la operación de tu empresa, que van desde la compra de materia prima, pago a proveedores, pago de impuestos y hasta los de nómina. Es decir, necesitas contar con capital de trabajo.

Para estos casos está el crédito en cuenta corriente, en que el banco pone a tu disposición una línea de crédito por determinada cantidad de dinero, para que tú vayas haciendo uso de ella conforme vayas necesitándolo. Es lo que se conoce también como crédito revolvente, y en la medida que vayas realizando los pagos, de acuerdo con el plazo y el plan de pagos que acuerdes con el banco, la cantidad de tu línea de crédito volverá a estar disponible, y a lo mejor hasta aumente.

La ventaja de este tipo de crédito es que sólo utilizas lo que en verdad requieres, y puedes disponer de todo el monto o sólo una parte, y utilizándolo adecuadamente, te permitirá contar siempre con dinero disponible para pagar esos gastos imprevistos, por ejemplo, un retraso en el pago de tus clientes.

Para esta clase de crédito, te recomendamos tramitar anticipadamente la autorización de tu línea de crédito.

Otra opción de crédito que sirve para invertir en tu negocio es el crédito de habilitación o avío. Es muy útil, sobre todo si la actividad de tu empresa está enfocada a la manufactura, la agricultura, la ganadería o la pesca. Es un crédito en que los pagos pueden programarse de acuerdo con los ciclos productivos de esas actividades. Pero debe mencionarse que este crédito tiene la condición de que lo utilices exclusivamente para cuestiones específicas, como compra de materia prima, pago de salarios o jornales, y aquellos gastos directos de explotación propios del giro de tu empresa.

Por ello debes describir con la mayor claridad los conceptos o bienes que vas a comprar o pagar, pues éstos forman parte del contrato del crédito, por lo que también es importante conservar las facturas de todo lo que pagues, a fin de comprobar cómo lo utilizaste.

En caso de que requieras comprar maquinaria, equipo de cómputo, o ampliar, remodelar e incluso construir nuevas instalaciones, entonces lo que te conviene es un crédito refaccionario. Esta clase de crédito tiene la ventaja de que puede ser a mediano o largo plazo, y sus pagos pueden programarse con base en las necesidades del giro de tu empresa. Además, puede ser retroactivo en algunas inversiones o modalidades. Es decir, si ya compraste la maquinaria o invertiste en tus instalaciones, y el banco determina que eres sujeto de crédito, proporcionar las facturas de tus gastos podrá proporcionarte capital para recuperar lo que ya hayas invertido y pagarlo como si apenas fueras a realizar el gasto.

Por último, quizá necesites el crédito para financiar el pago de un rubro muy específico: comprar determinada máquina, cierto equipo de cómputo, un mobiliario o instalación especiales, hasta el pago de gastos de operación de un periodo corto y bien delimitado. Para esos casos está el crédito simple, en el que solicitas al banco la cantidad de dinero que requieres e indicas específicamente en qué vas a emplearlo. El banco analiza la información y, una vez autorizado, se firma un contrato en el que se especifican el plazo y el monto de los pagos mensuales, que incluyen pago de capital e intereses. El crédito concluye cuando has cubierto los pagos establecidos.

Desde luego, hay otras opciones de crédito que pueden adaptarse a las necesidades de las Pymes y los empresarios como tú, y que los bancos ponen a tu disposición. Así que acude al banco de tu elección, habla con el funcionario Pyme para que te oriente, te brinde la información más conveniente para ti y tú puedes tomar la mejor decisión.