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Habrá cambios

Las cosas podrían regresar a la normalidad, pero nunca serán como antes. La situación económica de nuestro país podría comenzar a tomar forma, pero la recuperación no será completa. La crisis sanitaria podría terminar en algún momento, pero las secuelas permanecerán eternamente. La crisis del desempleo podría acomodarse y la pobreza extrema podría disminuir sus niveles, pero las cosas no regresarán a lo que eran y tendremos que adaptarnos a la nueva normalidad.

Un simple cambio de perspectiva

Debemos encontrar la manera adecuada de administrar nuestros recursos. Debemos encontrar estrategias y herramientas financieras que nos ayuden a tener un ahorro constante. Debemos hacer uso de instrumentos, productos y servicios financieros que nos permitan automatizar nuestras finanzas personales para ir dando pasos hacia la independencia económica.

El optimismo no es suficiente

Vivimos en un país sumamente complejo, pero tenemos una actitud que nos permite seguir adelante. Vivimos en un esquema complicado, pero tenemos una visión de esperanza que nos ayuda a enfrentar las malas decisiones del día a día. Vivimos en una época económicamente enredada, confusa e inestable, pero tenemos armas distintas que nos permiten darle la vuelta a la situación y sentir que estamos viviendo en un paraíso.

¡Manos a la obra!

¡Manos a la obra! Comencemos a dar pasos hacia una mejor calidad de vida. ¡Manos a la obra! Comencemos una nueva función. ¡Manos a la obra! Comencemos a trazar un plan que nos permita poner en marcha estrategias financieras y alcanzar nuestros objetivos. Trazar un plan de acción efectivo es más sencillo de lo que parece, pero debemos aprender a desglosar nuestras metas, a implementar objetivos realistas y a hacer una clara distinción entre aquellos que son a corto, mediano y largo plazo.

Vamos a la vanguardia

Vamos a la vanguardia a nivel mundial, pero no tenemos porque estar orgullosos. Nuestro país encabeza la lista de desempleo, la lista de pobreza y la lista de un mal manejo de la pandemia. Muchos consideran que México es uno de los peores lugares para pasar la pandemia y no parecen estar muy equivocados. Nuestro país ha vivido grandes pérdidas humanas y una gran caída económica.

El estrés financiero es todo un reto

El estrés financiero no es más que falta de información. El estrés financiero no es más que una falta de hábitos sanos. El estrés financiero no es más que un problema que surge a raíz de una deficiente o nula educación financiera. El estrés financiero suele ser parte de nuestra vida, pero no tendría porque invadirnos por completo. El estrés financiero suele interferir con nuestros pensamientos, nuestras actitudes y actividades cotidianas, pero hay solución y la solución es más simple de lo que parece.

No hay para cuando

Comenzamos el año y las expectativas comienzan a bajar. Iniciamos un nuevo ciclo y las esperanzas empiezan a caer. Abrimos las puertas a una etapa distinta y nuestros ojos parecen ver lo mismo, pues las crisis que vivimos el año pasado aún están lejos de resolverse.

La batalla contra el estrés financiero

Siempre es posible recuperar nuestras finanzas personales, pero necesitamos trazar una ruta. Siempre es viable tomar control sobre nuestros recursos, pero necesitamos crear e implementar un plan de acción. Siempre es factible conseguir que nuestra situación financiera se estabilice y se mantenga bajo un esquema sano, pero, para que suceda, necesitamos conocer el terreno sobre el cual estamos parados y tomar las riendas de nuestra vida financiera.

Un inicio complejo

El año comienza y la crisis económica continúa. El nuevo confinamiento implementando a finales del año pasado ha tenido repercusiones directas sobre el cierre de año de muchas micro, pequeñas, medianas y grandes empresas. El empleo de muchas personas volvió a ponerse en juego y la vida de muchas pymes y mipymes volvió a ponerse en duda. El panorama pinta incierto y muchos micronegocios no tendrán el inicio de año esperado.

La paciencia es clave

Lo más importante es mantener orden en nuestro día a día y apegarnos a una rutina que nos funcione. Lo más importante es tener control sobre nuestras finanzas personales para que un pequeño o gran desvío no tenga grandes implicaciones. Lo más importante es cuidar nuestros recursos, protegerlos ante imprevistos y estar listos para atacar en caso de que el mundo externo se salga de control. Lo más importante es conseguir salud financiera, estabilidad económica y una sensación de paz interna que nos permita tomar decisiones con claridad e inteligencia financiera.